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sábado, 2 de noviembre de 2013
Paloma que se lleva el viento, en busca de nuevos lugares. Ya escribí y conté de viva voz una de mis migraciones y esta no podía ser menos.

Me repito el mantra: no soy una paloma, no soy una paloma. Pero al final queda lo de siempre, huesos llenos de aire, plumaje gris y piquito de esparto. Os espero ver durante este viaje. No dejaré de anidar aquí, soy un pájaro de costumbres, pero me apetecía volar un rato, conocer aves migratorias y porque no y sin que sirva de precedente, mirarlo todo desde las alturas.

Pío, pío.

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domingo, 27 de octubre de 2013



La verdad es que no tengo razones, ni pulso, pero si el impulso y canciones.

Desde la oscuridad que cuatro años se está llevando siento la necesidad de volver a escribirte, esta vez sin llanto pero aun con nudos que dificultan la fluidez del texto. Y es que éramos de pocas palabras, rápidos y escuetos, cumplidores del carpe diem, buscadores de la felicidad. Humanos hasta por dentro.

Te quedaste por el camino pero te dejaste a Serrat, los Beatles, el muelle de la bahía, al Barça y alguna que otra idea clavada en este puño ahora a medio cerrar. Me dejaste Cazorla, la honradez, muchos libros y el pragmatismo. El cenicero y los modos, Z y la sonrisa.

Yo mientras corro, corro hacia adelante porque creo haber visto una luz mentirosa que se aleja a cada uno de mis pasos y como si de un mito griego se tratara, persisto... somos y seremos luchadores. Se que sigues por aquí, por algo te llamaban la Mula, pero has de entender que ya hemos crecido, que somos adultos, asustados y sin futuro, pero adultos y que es nuestro momento y no el tuyo. Tuviste la cuerda bien sujeta durante tu estancia y ahora, como perros sin amo, corremos babeando, entre las espinas, sin rumbo.

Pero no te preocupes, esto, y ya lo sabes, es la vida y hasta que volvamos a vernos, nos la apropiaremos todo lo que nos dejen. Tú quédate ahí o vete, vete tranquilo. Que de los vivos nos ocupamos nosotros.

No me despido porque seguirás dando porculo, nada hacía que cambiaras tu precio, excepto tus hijos.

Es el momento de cobrarnoslo.
lunes, 21 de octubre de 2013
La irónica y plausible, desde la lejanía que sonríe a todo aquel con el cuello de la camisa dos tallas más pequeña.

La que siempre se fija en los obsoletos, los pedregosos, los anquilosados para el triunfo y la corneta.


martes, 8 de octubre de 2013
Hasta las canciones me dedican un silencio, ni estribillos que me pertuben ni solos que me masturben. Solo silencio.

Te repito que soy yo el reflejo y me devuelves la mirada entre gotas de agua y vaho troquelado; son las mentiras del reloj y los halagos del tiempo, la venganza de la última llamada con destino a la Tierra.

Cuenta mediocridad, no salen las cuentas. Ya dejé los deberes para mañana, justo antes del examen, cuando no valdrán de nada. Ya me pongo yo la nota, suspenso alto, casi un cinco, casi un timo.

Qué hacer, si hasta las canciones dejaron de hablar de mi, si los silencios se ríen a mis espaldas cuchicheando; correr, pulmones en mano, garganta al rojo, ojos cerrados.

                 Y esperar el próximo golpe.

                                                             Eso, se me da bien.
sábado, 6 de julio de 2013
Un sucio y amargo trago de vida,
sorbo a sorbo, me la bebo sin respirar,
hasta el hipo y la arcada.

Quema el vaso entre mis dedos,
llenos de humo, llenos de hielo,
como siempre que bebo.

Y a pesar de las resacas de realidad,
siempre pido otra ronda más de
este licor amargo, que es mi vida.

Qué puedo hacer sino emborracharme de
amor, desgracias e ilusiones.
Yo soy lo que el almendro a la flor,
tú, piensas que más bien lo que Forrest a Jenny.

Volaba desde ayer hasta mañana y me topé con el actual conflicto intermitente. Dedicación plena a los problemas que no me atañen, soluciones invictas, corazones anónimos, verdades de piel seca.

Alcohol de invierno evaporado a altas temperaturas. Suben los humos y se dejan el segundo anterior esperando a quien hubo dejado la señal.

Brisa que esconde la mentira, guarda secretos, objetos de valor añadido, sonidos del trauma, cauces y tornillos.

Palabras. Siempre y solo palabras. Y después la noria. Y después,


palabras.
miércoles, 3 de julio de 2013



Al borde de los veintinueve, sigo en constante pérdida capilar y en incremento de grasas saturadas que me llevan a tener hasta talla de sujetador. Miss Tetas Peludas en junio del calendario Pirrelli para camioneros que entienden. Sigo siendo un mamporrero institucional, perdedor nato que ve pasar por delante a todo engendro sin ánimos de escrupulear y con ganas de limpiar suelos con las rodillas bien asfaltadas. Soy un descastado político que siempre defendió una mentira y que a día de hoy, sigue defendiendola de la peor manera, con la boca pequeña y contabilizando las veces que el gallo canta mirándome con desprecio.

La crisis de los treinta. Y una mierda. Aquí solo vale la Crisis, la puta crisis que unos dicen que si existe, otros que no, otros que lo que hay es una variación de capitales y un desequilibrio que... pollas enormes para todos ellos. La Crisis, la que yo vivo a diario, viendo amigos perder el norte, familiares quebrarse tras ser despedidos, bares que cierran, colas que se agrandan, burocracia, burocracia, burocracia. Crisis que me lleva cada día a pensar que me están mintiendo, no los políticos ni los mandamases, no, me refiero a los cercanos, a los de la cal y la de arena; progres previsores e hijas de puta sin medida. A todas ellas, reinas del día a día, siervas del sistema que niegan, a todas, os saludo brazo partido y dedo en ristre.

A una semana de mi cumpleaños hago memoria de lo pasado, de lo vivido y no me quejo... pero yo quería más, mucho más. Al menos, a estas alturas, me hubiera gustado tener, cosas sencillas como una vida. Alejado de toda respuesta a mis demanda sobrevivo haciendo algo que no tenía pensado ni en la hoja de ruta. Procuro sonreir una vez al día y algún motivo me queda para hacerlo. Ahora mismo oigo esa vocecilla cuidadora que me dice "no te autocompadezcas", pero teniendo en cuenta que ni bebo, ni me drogo, ni tengo bares a los que ir, ni barmans de confianza, amigos, este blog es la única droga barata que me queda.

Seré bueno, me seguiré comportando como hasta ahora, respiraré hondo después de cada putada y esperaré la siguiente con la convicción de que no será la última. Un poquito más, aun me cabe un poquito más en el pecho. Si mi corazón dura lo que tiene que durar, esto tiene un recorrido medio soportable. Mientras tanto, una sonrisa al día, un par de llamadas de teléfono, trabajo no siempre (bien) remunerado y a esperar en mi celda una nueva oportunidad... quien sabe, lo mismo la suerte, la próxima vez se equivoca y jode al de al lado.